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lunes, 9 de diciembre de 2013

El desastre del fútbol argentino

Al fín está terminando este bodrio que es el campeonato inicio (antes llamado apertura) del fútbol argentino. 
Es cierto que a la fecha de redacción aún no se definió quien es el nuevo campeón. Pero, con franqueza, salvo a los hinchas del equipo campeón y a los amantes de las estadísticas... ¿A quién le importa? ¿Es acaso para tener en cuenta que, quien sea campeón, se coronará como el equipo menos mediocre del fútbol argentino? En el mejor de los casos, si San Lorenzo vence en la última fecha a Velez Sarfield, conseguirá 35 puntos sobre 57. ¡Por escaso margen apenas superará el 60 por ciento! Equipos como Velez, que un mes antes los hinchas despedían a sus jugadores en medio de una lluvia de insultos por considerar ya no tener posibilidades, llegan a última instancias con posibilidades de salir campeón. Equipos irregulares como Newell's también; Lanús, que le dio prioridad a la Copa Sudamericana, llega con enormes posibilidades. Equipos con aspiraciones mediocres como Arsenal y Atlético Rafaela, realizaron modestas campañas pero que sin embargo llegaron a las últimas fechas con ilusiones. Y lo de Boca Juniors, es un caso aparte. Sin ideas de juego, completamente irregular y con un semestre donde los jugadores se la pasaron más en la enfermería que en el campo de juego. No bastó contar con Carlos Bianchi, el técnico más ganador de la historia del club; ni tampoco el último ídolo del club, Juan Román Riquelme (cuestionado cada vez más por los hinchas). Se pueden ver historias como la de River, el equipo con la valla menos vencidas pero también con una alarmante sequía de goles a favor. Su juego está cada vez más alejado a lo que su historia y su mandato dice, el del juego ofensivo y vistoso, el del juego asociado, el de las sociedades ofensivas. Ver a sus jugadores no poder hilvanar dos pases seguidos, reventar la pelota en un pelotazo sin destino, delanteros completamente inofensivos, volantes que no abastecen bien a los delanteros, jugadores que hicieron un semestre anterior muy bueno como Ponzio o Lanzini terminan cayendo en un pozo de bajos rendimientos alarmantes. Y el resto de los equipos con franqueza dan pena, los jugadores que se desprenden del balón de inmediato como si a sus pies tuvieran una bomba, poco profesionalismo en los protagonistas, esquemas amarretes (se aferran al puntito salvador como si fuera la última esperanza), técnicos que no le respetan sus proyectos y terminan siendo devorados por esta picadora de carne que es el fútbol, pocas apariciones de jugadores del semillero con posibilidades de ser cracks.
Y, como un masazo a la historia del fútbol argentino, uno de los grandes protagonistas como Independiente, que desparramó toda su gloria por todos los rincones del mundo, está penando en el Nacional B, buscando recuperar ese lugar que nunca debió haber perdido.
 El futuro no es muy alentador, grupos cuasi mafiosos tienen en sus manos la conducción de los clubes y de la Asociación del Fútbol Argentino, los hechos de violencia son moneda corriente, las barras bravas actúan con la más absoluta impunidad, obviamente amparados por el poder político que los protege y, llegado el caso, los usa. No olvidemos que hace un par de años un militante político, Mariano Ferreyra, fue asesinado por un barra brava de Defensa y Justicia, reclutado por el sindicato de los ferroviarios con José Pedraza a la cabeza. Las inferiores de los clubes son un enorme mercader, donde representantes, técnicos, e incluso barra bravas y dirigentes, buscan hacer sus más tenebrosos negociados y contubernios, jugando con la ilusión de muchos futuros cracks.
Los clubes están virtualmente quebrados, pero sin embargo siguen gastando el dinero que no tienen en jugadores mediocres, técnicos al que no le respetan el contrato y al que, obviamente, hay que terminar de pagarle (hay clubes que lo llevan a juicio o están pagando el sueldo de dos o tres cuerpos técnicos completos), jugadores que los traen con transacciones onerosas, sueldos elevadísimos y terminan teniendo bajas actuaciones o viven lesionados. Fabbro en River y Gago en Boca son tan sólo un par de ejemplos...
Sin embargo la AFA nada en la abundancia amparado en los jugosos contratos que hizo en los últimos tiempos con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez de Kirchner y los negociados con los partidos de la selección nacional. Como rezaba un viejo slogan, AFA rica, clubes pobres...
¿Cuál es concretamente la solución a este presente desastroso? Pués bien, la respuesta es compleja. Es necesario una reestructuración de todo el fútbol argentino, que los libros contables de los clubes y de la asociación estén abiertos, rediscutir la distribución de los fondos, asambleas de hinchas y socios para discutir el manejo de los mismos, acabar con los negociados y contubernios que rodean al fútbol y sus crápulas que están minando la salud del fútbol argentino. Prohibición de ventas de jugadores menores de 20 años, para preservar y desarrollar a las jóvenes figuras y defender el patrimonio de los clubes. Combatir a los barras bravas, blanquear su relación con políticos y sindicalistas y erradicarlas por completos y que los clubes vuelvan a ser escuelas de fútbol, y que los clubes tengan en su presupuesto un porcentaje importante destinado al desarrollo de las inferiores, dotándolo incluso de escuelas, pensiones (como la gente, para variar...), control médico y psicológico periódico para los pibes, etc.
Estas son algunas ideas que de inmediato se deben poner en práctica, aunque, con franqueza, no tengo esperanza que algo de esto se ponga en práctica en lo inmediato.
El propósito de este blog es el de discutir y hablar de fútbol; hoy asistimos a esta penosa realidad. Como hinchas, consumidores de fútbol debemos tomar cartas en el asunto porque aún el fútbol argentino, en su caída libre, no ha llegado al fondo del abismo.

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